En tiempos de crisis se nos hace todo cuesta arriba, tanto en el ámbito personal como el profesional. Toca reestructurar absolutamente cada punto de nuestra vida, desde la forma hasta la manera, desde los tiempos hasta las personas, y estarás de acuerdo conmigo en que si eres empresario, ya estás pensando en quién se queda y en quién se va, en quién va a sufrir más y en quién no lo pasará tan mal… Y no solo hablo de empleados, sino de proveedores a los que tenemos que decidir si pagar ahora o más adelante (si es que nos lo permiten) o si liquidamos el 100% o solo una parte (también si nos lo permiten).

Quizás sea ese pensamiento, en el cual caemos por miedo de perder lo que tanto nos ha costado forjar, que empezamos a mirarnos el ombligo y a decidir si “ellos o nosotros”. En parte es entendible; no hace tanto que salimos de una crisis mundial que afectó términos macroeconómicos y que impactó en conceptos que fueron desde las tasas de interés a la prima de riesgo, desde el valor de nuestra moneda hasta el retorno de las inversiones… Absolutamente todo cayó. Y de nuevo volvemos a “lo mismo”.

Lamento decir que por inercia, el ser humano piensa en sí mismo y en los suyos, dejando de lado el bien común y social.

Estamos sorprendidos (positivamente hablando) con la capacidad que estamos teniendo los mexicanos de salvaguardarnos, de ser precavidos, de no hacer caso de lo que dicen los altos mandos del Gobierno Federal y quedarnos en casa; de no “salir a restaurantes”. Me maravilla el asomarme por la ventana y ver cómo nos estamos “portando bien”… ¿Pero lo podemos hacer mejor?

 Si estamos al frente de un ente empresarial, que ayuda a decenas o a cientos de empleados a que puedan seguir adelante con sus vidas, donde ya de por sí están sufriendo esa reestructura que mencionaba en párrafos previos, como personas que manejamos y distribuimos el dinero que cae en nuestros negocios, ¡debemos aprovechar estos tiempos de crisis! Donde la competencia tiene miedo y no está haciendo NADA, donde muchos amigos y conocidos están a la expectativa de ver qué pasa. ¿Por qué hacerlo igual que ellos?

Yo soy de los que pienso que en estos momentos tenemos que aprovechar para romper con nuestras propias barreras y hacer dinero de una manera en la que nadie más lo está haciendo. ¿O hace falta que recordemos como los judíos lo hicieron cuando acabó la Primera Guerra Mundial? Por más que nos duela echar la vista atrás a momentos como estos.

Aprovecha para analizar tu mercado, para ver dónde están las áreas de oportunidad de tu negocio, para ver qué tipo de mejoras puedes llevar a cabo y ser más eficiente, para replantear tu modelo y ver dónde cómo crecer. Ahora que quizás tu operación no es la de siempre, usa tus recursos para prepararte, ahora sí, para lo bueno que está por venir. ¡Para hacerte más grande y mejor!

No dejes que el miedo mediático ni social puedan contigo y con las ganas con las que cada día te levantas para ser mejor persona y líder. Piensa de manera

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