La consultoría es una rama de la administración de las empresas que consiste en llevar a cabo un proceso de diagnóstico y análisis en una compañía determinada para poder detectar sus áreas de oportunidad, potenciarlas y obtener una mayor rentabilidad.

Es un hecho que sea cual sea la índole de la consultoría que se aplique (tecnológica, financiera, laboral…) los resultados se tienen que traducir en ventas, sino, dicho procedimiento no tendría sentido y sería una inversión con rendimiento cero por parte de la empresa-cliente.

Cuando nos preguntan por qué nos dedicamos a esto, decimos que es muy gratificante poder apoyar a otros negocios de nuestra ciudad para que crezcan; ese es nuestro objetivo.

En primer lugar, la consultoría es una herramienta muy útil en el desarrollo eficiente de las organizaciones porque dan una visión externa de la situación actual en la cual la empresa-cliente se encuentra; no es una opinión subjetiva ni sin fundamento, al contrario, viene de la mano de expertos que colaboran con instituciones de diferentes sectores, por lo que están más empapados de lo que sucede en el entorno empresarial.

Esto ayuda a que el diagnóstico se haga de manera totalmente imparcial, sin tener sesgos sobre el rendimiento del personal, de los activos o de cualquier otro recurso del que dispone la empresa-cliente.

 

¿Qué está sucediendo?
¿Es un síntoma heredado o creado?
¿La solución está en manos del equipo actual o es necesario renovar?
¿Hay que reformular estrategias o con cambiar las tácticas es suficiente?

 

Estas son algunas de las cuestiones en las que, en el punto de partida de nuestros proyectos, indagamos en profundidad para saber hacia dónde dirigir nuestros esfuerzos y los recursos de la empresa-cliente. No siempre daremos solución para aquello por lo que fuimos contratados, sino que en ocasiones se detectarán necesidades diferentes y con una mayor prioridad que requieren ser solucionadas.

De ahí que la posición del consultor tenga que ser estrictamente regida a la ética empresarial, en la cual no es válido crear necesidades sino solventar las que el cliente tiene (o no) identificadas.

Un proyecto de consultoría, además de ser más económico que un área de contraloría y auditoría fija dentro de tu compañía, te ayudará a saber qué puedes hacer mejor y cómo ser más rentable con lo que tienes, dándote opciones de crecimiento y expansión en tu negocio y apoyándote a superar esas crisis y puntos de inflexión que, ya sean ocasionados por el mercado o por síntomas internos, todos nos enfrentamos en algún momento de nuestra carrera empresarial.

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