Existen distintas respuestas y percepciones para esta pregunta, más que el porqué del fracaso de un ejecutivo, para nosotros la pregunta es, ¿cuáles son las causas más comunes de los colapsos empresariales? ¿En qué momento se vuelven tan vulnerables las empresas hasta el punto de no retorno?

Sydney Finkelstein, profesor de la Escuela de Negocios Tuck y escritor de Harvard Business Review, decidió llevar a cabo una investigación profunda para conocer y entender por qué fracasan las empresas. En su libro ¿Por qué fracasan los ejecutivos brillantes? se exponen casos sobre compañías que se encontraban en la cima y de un momento a otro cayeron por una decisión tomada de manera incorrecta.

Normalmente las personas que desempeñan puestos de gerencia o directivos de una empresa llegan ahí porque están capacitados, tienen una trayectoria amplia y son líderes por naturaleza. Son personas a las que los demás admiran y ven como un ejemplo a seguir y por esto, su nivel de responsabilidad y exigencia es alto.

El autor concluye que existen seis aspectos que hacen que un directivo fracase y con él su empresa.

  1. Se aferra a una visión incorrecta de la realidad
  2. Decide no hacerle frente a la innovación y al cambio
  3. Ejecuta brillantemente una estrategia equivocada
  4. Confía demasiado en la propuesta de su empresa
  5. Interpreta mal a la competencia
  6. Hace caso omiso de información vital

En la investigación se mostró que ninguno de los desastres empresariales analizados se debía al hecho de que los ejecutivos no pudieran prever lo que iba a venir, por lo que es importante siempre estar al corriente de lo que pasa en la industria para tener previstos y analizados los cambios pertinentes que tienen que llevarse a cabo.

No descartamos el factor de que los colapsos operativos son una causa probable del fracaso en las empresas, pero rara vez lo son. En el momento de implementar una estrategia correctamente, se logran los objetivos, se crea valor para sus empleados y clientes, pero no se cuestiona si la estrategia elegida es realmente la correcta para enfrentar la situación que se presenta.

Una idea errónea puede tener un gran poder si no existe una perspectiva global y una percepción correcta de la realidad, pues el riesgo del fracaso es altísimo. Este tipo de situaciones no suceden de la noche a la mañana, son resultado de la suma de distintos errores pequeños.

En ocasiones los líderes de las empresas logran transmitir tan bien sus ideas y discursos que se forma una especie de “optimismo” general que excluye a cualquier persona que piense diferente. Como consecuencia, esto puede nublar la visión del equipo completo.

¿Es el ego lo que ciega a las empresas? Probablemente sí, pasa con más frecuencia de lo que se piensa. En cuanto las empresas empiezan a vivir logros y éxito consecutivo, automáticamente cambian la visión de sí mismas y de lo que les rodea.

Las compañías que creen que encontrarán la respuesta ideal para todos sus problemas o que tienen la fórmula perfecta para enfrentarlos todos, están en un error. El entorno y las circunstancias cambian todo el tiempo, por lo que es su responsabilidad reconocer que tienen que mantenerse en constante evolución.

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