Hoy en día vivimos en un mundo acelerado, las personas cada vez necesitan de más cosas en menos tiempo y, como empresa, tenemos que estar conscientes de ello y del entorno que nos rodea. Por esto, nació el consumerismo, un movimiento con enfoque social que busca defender los derechos de los consumidores frente a un producto o servicio por medio de diferentes asociaciones.

Es por esta razón que pretende evitar a toda costa la insatisfacción de los consumidores y promueve un consumo responsable y ético. Su objetivo principal es que estos tengan información para que sean capaces de adquirir productos de buena calidad.

Cabe mencionar que hay leyes que protegen a los consumidores de cualquier incumplimiento por parte de los vendedores y prestadores de productos y servicios. Estas apoyan al consumidor para que pueda realizar algún reclamo o sugerencia, las fundamentales son:

  • Derecho a elegir.
  • Derecho a la información.
  • Derecho a la seguridad.
  • Derecho a la representación.
  • Derecho a la compensación.
  • Derecho a la educación del consumidor.
  • Derecho a un medio ambiente saludable.

Tomando en consideración los puntos previamente mencionados, los consumidores empezaron a agruparse para llevar a cabo acciones para poder protegerse de las estrategias mercadológicas que impactaban sus vidas día a día. Este movimiento, mejor denominado como antimarketing, nació debido a la mala reputación de algunas marcas por hacer prácticas desleales. Gracias a estas, el objetivo de satisfacer las necesidades del consumidor y realizar estrategias de marketing adecuadas, fracasa.

Dicho esto, la importancia que tiene la empatía hacia el consumidor es enorme, pues es necesario conocer su perspectiva para realizar mensajes adecuados, creativos e inteligentes. Hoy, un mensaje engañoso puede costar mucho más que solo dinero.

Como empresas responsables y conscientes debemos entender que el flujo de dinero que recibimos por la venta de nuestros productos o servicios están determinados por la fidelidad de nuestros clientes y, es por esto que la repercusión que tienen en nuestra empresa es muy grande.

Las compañías deben esforzarse diariamente para ganarse el respeto de la sociedad, tienen que ofrecer transparencia y brindar la información suficiente sobre los beneficios o efectos secundarios que sus productos puedan causar. De esta manera las empresas no se exponen a malos entendidos ni emiten una comunicación que pueda llevar a la confusión. Esto permite una adaptación rápida y correcta a cualquier entorno y promueve un comportamiento de ética empresarial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *